Por Tonatiuh Muñoz Aguilar
El gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, es el mejor ejemplo de que en política bien cabe la rectificación, especialmente cuando ésta es en favor de los ciudadanos.
En 12 meses, el mandatario pasó de ser el centro de la polémica a convertirse en un referente por su estrategia en materia de Covid, tal como lo indica la reciente encuesta de «Campaigns and Elections», que lo ubica como el tercer gobernador mejor evaluado en el rubro.
En marzo de 2020, Barbosa Huerta provocó burlas cuando recomendó a los poblanos comer un plato de mole con guajolote para así evitar el contagio, y al calificar la enfermedad como un mal «que sólo le da a los ricos».
Los medios de comunicación nacionales lo atacaron sin miramientos y el gobernador entendió que el coronavirus constituía un riesgo no sólo para la salud de los poblanos sino para la de su gobierno.
Como referente de un gobernante que sí sabe escuchar a los expertos en Medicina, Barbosa se asesoró, cambió el rumbo de la estrategia y hoy no se le pueden atribuir dislates, sino por el contrario, sus recomendaciones diarias desde la conferencia mañanera en Casa Aguayo son ejemplares para otros gobiernos.
Lo que dijo este martes en relación a las vacunas es digno de enmarcarse:
«Las vacunas son necesarias no solo para nuestra salud sino para la salud de todos. Ahorita no se trata de que creo o no creo en las vacunas, porque yo he oído esos comentarios: ‘no creo en las vacunas porque no sé qué y no sé cuánto, y el sol, la luna, la pirámide’. No, no, no: es una obligación. Debiera ser una obligación porque contribuye a la salud de la persona, del interesado o interesada y de la sociedad».
Si se toma en cuenta que Barbosa es uno de los pocos mandatarios que no se ha infectado de Covid a pesar de que sufre de diabetes, debería entenderse que el gobernador poblano supo valorar el riesgo inminente que significaba la pandemia para su bienestar y para la de un proyecto político que llegó sumamente cuestionado por la coyuntura propia de una elección competida.
Aprendió de sus errores y modificó. Hoy la sociedad se lo ha tomado en cuenta y lo retribuye calificándolo como el octavo mejor mandatario según la encuesta antes referida, puntero en aspectos como seguridad, honestidad y desempeño.
¡Enhorabuena!
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Desangelado arranque el de los candidatos de Morena a las diputaciones federales, parece que no tienen ganas de ganar, o es que se sienten muy confiados de la ventaja que les da ser el partido en el gobierno.
Lo que no han previsto estos competidores es que Puebla fue por muchos años un bastión panista y que si en 2018 cambió de color fue gracias al efecto de López Obrador en las boletas, que en este año no jugará a su favor.
Si a eso se suma el desgaste propio de las administraciones morenistas, la estridencia con la que han iniciado sus contrincantes de Va Por México y las malas cuentas que entrega el gobierno federal en materia de Covid, deberían estar muy preocupados por lo que ya se vislumbra como un debut y despedida del partido guinda en la entidad.
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A partir de este miércoles, cada semana escribiré la columna Tiempos Interesantes. Su nombre es alusión a lo que en efecto vivimos: una época muy complicada, diferente, poco convencional..
El propio López Obrador lo advirtió en su discurso de toma de protesta desde el zócalo, en aquel lejano primero de diciembre de 2018: «vivimos tiempos interesantes». Y en estos tiempos, puede pasar de todo.
Twitter: reporteroguapo














