El patinador zapopense Donovan Carrillo, se ha convertido a partir de este viernes en la esperanza viva de los Juegos Olímpicos invernales de Beijing 2022, luego de más de 30 años en que el país -donde no existen pistas de hielo olímpicas -no participa en esa disciplina.
Con apenas 22 años, Carrillo saltó a la fama nacional en 2016, cuando debutó en una competencia, amenizado por la música de Juan Gabriel. De inmediato, la homofobia y el machismo de las redes sociales no se hicieron esperar, no sólo contra Donovan sino contra el compositor de «Querida», lo cual sirvió únicamente para refrendar que El Divo de Juárez, sigue catapultando a jóvenes promesas aun despúes de su muerte.
Hoy, Donovan Carrillo está a unos días de debutar en una competencia olímpica. Su participación estelar tendrá lugar el lunes 7 de febrero a las 19:30 horas (tiempo del centro de México) y deberá ranquearse entre los primeros 24 sitios para pasar al siguiente nivel. Para sus presentaciones, el joven jaliscience ha preparado performances que tendrán de fondo temas de Carlos Rivera, Carlos Santana y Ricky Martin.
El representante de un país donde no hay hielo, se ha convertido en las últimas horas en el epicentro de varios reportajes y artículos en medios como El País, destacando no sólo la homofobia vertida en redes sociales, las cuales sin querer le hicieron un enorme favor al insertarlo en el centro de la opinión pública, sino además se convirtieron en un reto personal para demostrar que, más allá de ofensas sin sustento, Carrillo tiene un verdadero amor al patinaje.
Pero aún más, el joven esbelto, moreno y estilizado, delicado y contundente, seguro y talentoso, agil y muy profesional, acaparó las miradas del mundo durante la inauguración de los juegos olímpicos invernales -a los que no asistió la delegación de Estados Unidos como parte de un boicot contra China -por haber sido uno de los dos abanderados de la representación mexicana.


















