Tonatiuh Muñoz Aguilar
En su regreso, la profesora Elba Esther Gordillo Morales pronunció un discurso triunfalista en el que se dirigió a los educadores del país, muchos de ellos hoy convencidos de que la chiapaneca era un «mal necesario» para el magisterio.
Soy hijo de un profesor de más de 30 años de servicio que lamentablemente fue «jubilado» a raíz de la Reforma Educativa, que en septiembre de 2013 permitió que su personal -él era director de primaria -se uniera al plantón nacional de maestros en contra de dicha reforma.
El brazo largo del morenovallismo no permitió que ningún centro educativo de Puebla se uniera al movimiento magisterial que tantos problemas provocó en estados como Veracruz y Chiapas, los más reacios a la reforma de Peña Nieto y quienes como dijo Elba Esther Gordillo el lunes en su discurso de regreso, también «sufrieron» por la implementación de la reforma.
En el caso de mi padre, prefirió la jubilación a ser reubicado como castigo a una escuela de más de hora y media de distancia de mi casa, mientras que otros maestros en Chiapas y Veracruz fueron castigados, exhibidos en los medios de comunicación y calificados de rijosos, ignorados por la sociedad civil e incluso vilipendiados, rapados ante circunstancias francamente desquiciantes que exacerbaron los ánimos de maestros y padres de familia en algunos lugares del sur del país.
Y qué decir de Oaxaca, cuyos maestros aunque pertenecen a la CNTE y no al SNTE, protagonizaron el episodio más trágico de oposición a la Reforma Educativa, con la escena de Nochixtlán siendo masacrada por las fuerzas federales, caso que como nunca unió a profesores y padres de familia y terminó por construir en el imaginario social que si bien la reforma pudo ser buena, fue mala en su implementación.
Por eso es que Elba Esther Gordillo regresó este lunes entre vítores de los profesores, muchos de los cuales no dudarán en adherirse nuevamente a las huestes de la profesora y rechazarán a la actual dirigencia del magisterio encabazada por Juan Díaz de la Torre.
Para una parte importante de los maestros tanto en Puebla como el país, Elba era si bien corrupta, una representante «digna» de sus intereses y así lo demuestran el amplio espectro de prestaciones del que hoy gozan los docentes, la mayoría conquistados durante la larga dirigencia de Gordillo Morales, por lo que preferirán que regrese ella y no que se queden los actuales, a quienes consideran meros empleados del gobierno.
Así quedó claro en Puebla el video difundido recientemente donde la plana mayor de la sección 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, destacando el diputado Cirilo Salas, aplaudiendo la liberación de la maestra y diciéndose «elbistas de corazón».
Y así quedó claro con los mensajes masivos que a través de las redes sociales envió la actual dirigencia magisterial en el estado, al menos en la sección 23, desde donde el mismo día de la reaparición de Elba se lanzaron cientos de «whatsapp» defenestrando a la maestra.
Tanto esto como la supuesta protesta de personas «mudas» que se apostaron fuera del hotel de Polanco donde Elba Esther Gordillo reapareció a los medios el lunes 20 y nunca quisieron declarar a la prensa por qué protestaban son una seña de que se avecina una encarnizada lucha legal, gremial y política entre Gordillo y el sindicato que encabeza Juan Díaz de la Torre por mantener o recuperar el control del magisterio.
















