Puebla, Pue.- Después de expulsar al Ejército Mexicano y la Guardia Nacional por intentar cerrar zanjas de riego junto al río Amatzinac, la comunidad nahua de Alpanocan emitió un pronunciamiento para exigir al gobierno de Puebla el reconocimiento de sus derechos colectivos y la reactivación de mesas de diálogo.
La intervención de las fuerzas federales y estatales, incluyendo 30 patrullas, fue alertada por el repique de las campanas del pueblo.
Para los pobladores esta acción fue considerada como «clandestina» y «un acto de provocación» que puso en riesgo la integridad de la comunidad indígena, al realizarse sin consulta previa.
En el documento que hicieron público, el pueblo de Alpanocan denunció ser blanco de discriminación y racismo, acusando que la fuerza pública se usa para «deslegitimar una lucha social histórica».
Las exigencias principales del gobierno del estado y la Federación son: cese al hostigamiento y criminalización, con el fin del uso de la fuerza pública contra su legítima defensa del agua y el territorio; y la
reactivación del diálogo genuino, con la apertura inmediata de espacios de negociación con participación de los tres órdenes de gobierno, bajo una perspectiva de derechos humanos y justicia territorial.
También solicitaron que las autoridades dejen de desviar esfuerzos y resuelvan el conflicto de límites que afecta la certidumbre jurídica de su comunidad.
Los pobladores señalaron que sus acciones están amparadas por el derecho a la libre determinación y protección de sus recursos naturales.
Los habitantes denunciaron que, mientras el gobierno de Morelos permite a los pobladores de Tetela del Volcán realizar excavaciones de pozos y establecer viveros en zonas en disputa, el gobierno de Puebla condiciona y presiona a Alpanocan para que cancelen sus medios de subsistencia agrícola.
“La paz social solo puede construirse mediante el respeto y el diálogo, nunca mediante la criminalización ni la imposición”, dice el comunicado comunitario.















