Por: Tonatiuh Muñoz Aguilar @coyotiuh
El viernes 10 de junio por la noche, un grupo de aproximadamente 30 pobladores de la comunidad de Papatlazolco, perteneciente al municipio de Huauchinango, quemaron vivo a un exfuncionario del Congreso de la Unión identificado como Daniel Picazo, mientras otros 200 veían e impidieron que los servicios de emergencia le proporcionaran los primeros auxilios.
De acuerdo con las crónicas, el joven de 30 años se encontraba de paso por aquel municipio perteneciente a la Sierra Norte de Puebla y tuvo la infortuna de toparse con una turba que «lo confundió» con un sujeto que presuntamente andaba robando niños. Como ocurre en estas situaciones, la población enardecida actuó antes de investigar, e ignorando las súplicas del visitante, lo bajaron de su camioneta, lo rociaron con gasolina y posteriormente le prendieron fuego hasta privarlo de la vida.
Daniel Picazo fue identificado como un extrabajador de la Cámara de Diputados quien desde hace dos meses se separó de su cargo con el fin de emprender otros proyectos personales. Hasta el pasado mes de marzo, Picazo ostentó el puesto de asesor de la diputada federal panista Joana Felipe Torres, congresista por el Estado de México.
El exfuncionario del Poder Legislativo estaba acompañado por una persona que logró escapar de la turba y relatar lo acontecido. Según este hombre, los pobladores lo golpearon severamente antes de rociarlo con gasolina y después lo quemaron vivo. Ellos habían visitado Huauchinango por motivos de placer, pues en redes sociales se describe a la víctima como un joven profesionista, trabajador, pacífico y amante de los viajes.

Medios de comunicación locales han informado que el viernes por la noche comenzó a circular entre los pabladores de Papatlazolco la versión de que había dos «robachicos» a bordo de una camioneta, merodeando por las cercanías de la población, con el supuesto objetivo de hurtar a menores de edad. Posteriormente, mensajes difundidos en redes sociales como Whatsapp, lograron que una multitud se juntara en los accesos del poblado, impidiendo la entrada y salida de vehículos.
Cuando la camioneta en que Picazo y otra persona viajaba fue interceptada, él intentó explicar que nada tenía qué ver con la denuncia social que minutos antes se había hecho. Tales argumentos fueron desoídos por los «paisanos», quienes impidieron que elementos de la Policía Municipal de Huauchinango rescatara al joven y, tras golpearlo en el sitio, lo trasladaron hacia las canchas de usos múltiples para seguirlo violentando.
Al verse superados en número, los policías municipales pidieron apoyo a los elementos de la Policía Estatal quienes sin embargo no pudieron acudir al llamado de inmediato debido a las barricadas que los propios rijosos colocaron a las entradas del pueblo, con el objetivo expreso de impedir el rescate de quien en ese momento era linchado.
En el centro de Papatlazolco, un grupo reducido de personas -aproximadamente 30 -rociaron con gasolina a Picazo y posteriormente le prendieron lumbre mientras otros 200 vecinos se limitaron a observar y captar algunas fotos con sus teléfonos celulares. Una comitiva de la Secretaría de Gobernación de Puebla ingresó a la zona de los hechos cuando ya el acto de barbaridad e injusticia se había consumado.


Antes de trabajar en San Lázaro, Daniel Picazo se desempeñó como asesor en el Senado. Su última publicación en Facebook data del 7 de junio y está fechada en Sata Cruz Huatulco, estado de Oaxaca, lo que coincide con las descripciones de sus seres queridos, quienes lo califican como un joven amante de los viajes e interesado por conocer los rincones de México.
Hasta el cierre de esta crónica, ni el gobierno de la entidad ni la Fiscalía poblana se han pronunciado respecto a los actos aberrantes que desenvocaron en el asesinato de un joven. Sobre la denuncia de unos supuestos robachicos no se sabe nada. Ni siquiera existe la certeza de que tal rumor fuera verdadero.















