El Ayuntamiento de Puebla no ha podido reubicar a las trabajadoras sexuales que se colocan a lo largo de varias calles del Centro Histórico como la 10 Poniente, donde no sólo permanecen laborando, sino que incluso se han multiplicado en los últimos meses.
De acuerdo con medios como e-consulta, las trabajadoras sexuales operan en casonas del primer cuadro de la ciudad, e incluso durante el día, exhibiéndose sobre las calles de las que fueron retiradas al inicio del trienio.
Esto representa un fracaso para el Ayuntamiento que encabeza Eduardo Rivera Pérez, y en especial para su secretario de Gobernación, Jorge Cruz Lepe, que desde el inicio de este gobierno emprendieron una cruzada contra el sexoservicio en estas calles.
El sitio digital de noticias señaló que en viviendas que aparentemente son vecindades, hombres vigilan a las mujeres que se encuentran maquilladas, con licras o minifaldas, quienes son contratadas por sujetos que las llevan a habitaciones de las mismas casas.
Las trabajadoras sexuales se ubican en vialidades como 10, 12 y 14 Poniente, de donde la SEGOM las había retirado a principios de diciembre de 2021. Inclusive, ahora se han colocado en otras calles como el Callejón de la 4 Poniente -entre 5 y 3 Norte-, donde opera un establecimiento que según su dueña cuenta con total respaldo del Ayuntamiento capitalino y sirve de motel que las trabajadoras sexuales rentan por precios de 150 pesos el cuarto, para desarrollar las actividades para las que son contratadas.
Fue el pasado 17 de febrero cuando Cruz Lepe informó que se habían considerado 16 casonas que podrían ocupar sexoservidoras para desarrollar su trabajo con normalidad y sin ser molestadas. Estos espacios estarían lejos de las calles del primer cuadro de Puebla. Sin embargo en abril, la secretaria de Igualdad Sustantiva del Ayuntamiento de la capital, Karina Romero Alcalá, descartó la medida y anunció una «estrategia integral» para poder atender y reubicar a las trabajadoras, estrategia que a la fecha no se ha publicado.














