Tonatiuh Muñoz Aguilar
Se quejaron hasta el cansancio. Vociferaron ante los micrófonos de los periodistas y luego hicieron lo mismo en Twitter. Aprovecharon cada espacio que pudieron y hasta abandonaron la sesión previa de instalación de la Mesa Directiva.
¡Quién lo diría! Marcelo García Almaguer acusando bloqueos, imposiciones, mesas directivas a modo. Cuando apenas ayer eran los panistas quienes hacían valer su hegemonía contra todo y contra todos para aprobar iniciativas que incluso eran rechazadas por los ciudadanos.
Nada les importó. El operador de medios morenovallista se quejó de que la bancada de MORENA le había tenido miedo a la democracia y hasta, ¡caray, quién lo dijera!, habló de la «cuarta transformación» de México. Un destacado panista utilizando las palabras de AMLO.
Lo que pasa es que en la reciente realidad poblana las cosas cambian a tiro de piedra. Cuando apenas hace diez años, la mayoría en el Congreso era el entonces llamado «partidazo». Cuando PAN y PRD se unían para tratar de construir una somera oposición que en nada podía contra la aplanadora del marinismo.
Cuando cuatro años después, los que mandaron fueron los del PAN, las cosas no fueron mejores. Se demostró que siempre se puede empeorar y se demostró que Rafael Moreno Valle sí que sabía imponer su gana en el Congreso del Estado. Entonces fueron los priistas quienes se quejaron de la imposición de los azules.
Hoy el priismo es apenas una fuerza decorativa y los morenovallistas son los que abandonan el pleno, los que salen echando furias, los que se quejan de que son ninguneados. Lo que pasa es que en la política como en la rueda de la fortuna, a veces se está arriba y a veces se está abajo.
Lo que pasa es que las reses de hoy fueron los carniceros ayer y habrá que esperar a que llegue diciembre porque en una de esas el Congreso del Estado se convierte en un campo de batalla cuando le toque tomar protesta a la gobernadora electa.













