Al destacar que sí es posible combatir la corrupción, así como la forma de hacer política, la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, rindió su tercer y último informe de gobierno y sostuvo que las críticas que recibió son un timbre de honor, ya que se va con la dignidad intacta.
En sesión solemne de Cabildo, dijo que jamás se prestó a negociar los intereses de Puebla, por lo que gobernó de manera autónoma y que no cedió a chantajes y presiones del viejo régimen. Rivera Vivanco dijo que acepta las críticas de la oposición pero no compra voluntades.
«Se los digo con certeza, ha valido toda la pena defender la autonomía municipal (…) fue un costo elevado y lo pagué con creces, se sobrevino con ello un ataque al gobierno municipal, una guerra mediática y jurídica como nunca se había visto en el estado de Puebla”, dijo Rivera Vivanco.
«Son un timbre de honor cada una de sus palabras infundadas»
La munícipe saliente reconoció que deja pendiente a los ciudadanos la promesa de desprivatizar el agua, aunque aseguró que hay condiciones inmejorables para recuperar ese servicio en el municipio de Puebla, pues dio a conocer que cuenta con una iniciativa que enviará proximamente al Congreso del Estado.
Dijo que la peor batalla que libró fue para defender la autonomía del municipio, con el intento del gobernador del estado para quitarle el control de la seguridad pública en la ciudad, algo que, dijo, no permitió.
“Nunca cedimos a chantajes, resistimos con dignidad a los embates de una clase política”, destacó en su discurso.
















