Por: Jorge Román Bonilla Waldo
Foto: Club Santos
La afición del Club Puebla se hizo presente en el Estadio Cuauhtémoc para la semifinal de vuelta del torneo Guard1anes Clausura 2021 de la Liga MX.
La lluvia tenue era el presagio para una noche que no se olvidaría pasara lo que pasara en la grama del «Dos veces mundialista» recordando lo sucedido en el hotel de concentración de «La Franja» el día previo a este cotejo y la caravana a la llegada del autobús de la localía al recinto deportivo.
El silbatazo inicial detuvo los corazones de los aficionados a este hermoso deporte, en especial a los fanáticos poblanos que soñaban con la remontada y poder disputar la final. La localía empezó a mover el balón con llegadas que no eran concretadas por la falta de contundencia y la buena actuación del guardameta santista Carlos Acevedo, solo un remate cortesía de Santiago Ormeño generó que los asistentes se levantaran de la butaca pero la defensa supo batirse para alejar el peligro.
El cuadro de Guillermo Almada también puso los pelos de punta a más de uno y es que el remate de cabeza de Diego Valdez dejó temblando el poste derecho de Antony Silva para irse por la raya final. Los primeros 45 minutos se diluyeron para que el tanteador no se moviera, a la espera de la mejora de ambas instituciones para la parte complementaria.
El técnico Nicolás Larcamón decidió hacer dos movimientos en su oncena inicial, ingresando Maximiliano Araujo y Lucas Maia para despedir a Daniel Aguilar y Juan Pablo Segovia en espera de nuevas oportunidades de mejorar.
Después de varias jugadas de peligro apareció al 53′ el delantero Santiago Ormeño para mandar el esférico al fondo de la red y poner el 1-0 tras el centro de Christian Tabó en busca de la remontada.
Pero los del norte del país comenzaron a manejar el balón de manera inteligente dando paso al balón controlado y la retención del mismo, jugadas que fueron bien defendidas y hasta con cierta dosis de suerte pero al final la «Comarca Lagunera» se llevaría el botín completo para jugar su onceava la final de la historia en torneos cortos.
Las emociones se encendieron de más, tanto en el campo de juego como en las bancas por la expulsión de Amaury Escoto tras el codazo propinado a Andrés Ibargüen.
Al final Club Santos pudo levantar las manos al cielo y celebrar con la afición que hizo el viaje teniendo como premio buscar la gloria del fútbol azteca.














