Aunque no confirmaron los presuntos ataques que han sido denunciados en Ucrania, funcionarios de la Unión Europea consideraron la posibilidad como “inaceptable” y que su uso “es un crimen de guerra”.
En las últimas horas, autoridades ucranianas culparon a las fuerzas rusas de utilizar «una sustancia venenosa de origen desconocido» contra militares y civiles en Mariupol; las acusaciones son investigadas por EEUU, Reino Unido, Austria y la UE. Rusia ha calificado las informaciones como “falsas”; el presidente Putin señaló que las negociaciones con Ucrania están “en un punto muerto” y que continuarán los ataques.














