En México hay más de 52 mil cadáveres no identificados que yacen en las fosas comunes, cámaras frigoríficas y servicios médicos forenses. De estos, 854 esperan en Puebla a que sus familiares los reclamen, lo que representa aproximadamente 1.6 por ciento del total nacional.
Las cifras fueron reveladas este día por Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación. Durante la conferencia «mañanera» que preside López Obrador, el funcionario más humano del gobierno federal, reconoció que la cifra casi se ha duplicado desde la primera vez que se presentó un informe al respecto, esto en el año 2019.
Es la tragedia de los desaparecidos, no localizados, no identificados. Mientras madres y padres buscan con frenesí a su hijos, muy probablemente estos esperan que los «rescaten» de la fosa común o el cementerio sin tumba en el que fueron a parar sus cadáveres.
El estado de Puebla no se ubica en el top diez de los estados con mayor número de cuerpos sin nombre. Esta deshonrosa galería la ocupan entidades como Baja California, la complicada Ciudad de México, el Estado del mismo nombre (México), Jalisco, Chihuahua y Tamaulipas. También Nuevo León, Veracruz, Sonora y Sinaloa.

La entidad que gobierna Miguel Barbosa, en cambio se encuentra en el sitio 12 con el mayor número de cadáveres no identificados. En el fondo de la tabla aparecen los estados de Aguascalientes, Tlaxcala y Campeche, los dos primeros, de muy poca población, el último, uno de los más pacíficos.
¡Lo más sorprendente es que hay cuerpos que ya fueron identificados por las autoridades pero nadie los reclama! Esto representa un agravio a la memoria de los difuntos y una violación de sus derechos por parte del gobierno. Es paradójico, pues en teoría, los muertos ya no tienen vela en el entierro. Es que los muertos, al morir, pierden todo derecho en esta vida, y quizás incluso el derecho de ser recordados con una veladora de por medio.
Tonatiuh Muñoz Aguilar.















