Los aparatos, rentados a los reclusos por grupos de control, podrían contener información sobre el caso del bebé Tadeo
El gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, ordenó practicar un análisis forense a los 300 teléfonos celulares que decomisó este miércoles la Secretaría de Seguridad Pública al interior del Centro de Readaptación Social (CERESO) de San Miguel.
Estos artefactos fueron decomisados a un interno que atendía un puesto de comida de acuerdo con un comunicado, por lo que los teléfonos fueron embalados y puestos a disposición del Ministerio Público, mientras que el reo, quien aparentemente solo cuidaba de los aparatos, fue presentado a las autoridades.
En la videoconferencia de prensa que ofreció esta mañana el mandatario poblano, abundó que los celulares eran rentados por los grupos de control que operan al interior del CERESO a los demás presos, genarando a diario ganancias económicas.
También dijo contar con datos de inteligencia que sugieren que algunos de estos equipos fueron utilizados por personas privadas de su libertad para mantenerse en comunicación durante la crisis generada por la aparición del bebé Tadeo, cuyo cuerpo fue hallado en un basurero del reclusorio.















