Tonatiuh Muñoz Aguilar
La quema de dos presuntos delincuentes en la comunidad de San Vicente Borquerón, municipio de Acatlán de Osorio, ha despertado polémica debido a la actuación inoportuna de los cuerpos policiacos, así como a la presencia de una parte de la ciudadanía quienes ante el hecho de barbarie, actuaron como si se tratara de un espectáculo.
Imágenes de pobladores levantando la mano con el celular en ella, grabando en video cómo los dos hombres de 53 y 21 años eran incendiados vivos, han dado la vuelta al país en algo que ya se ha vuelto costumbre en varios de los municipios del estado de Puebla.
De acuerdo con el reporte policial, fue cerca de las 15:30 horas de este miércoles cuando policías municipales de Acatlán rescstaron a Alberto N., y Ricardo N., quienes fueron acusados y retenidos por pobladores de la junta auxiliar acusados de presuntamente haber secuestrado a un niño.
Los dos sospechosos fueron trasladados en patrulla hacia la cabecera municipal, en donde se congregaron cerca de 150 personas quienes ante el temor de que los hombres «fueran liberados», rompieron la puerta y los llevaron hacia el centro de la comunidad, donde les prendieron fuego junto con la camioneta que conducían.
Según el comunicado de la Fiscalía General del Estado (FGE), los cuatro policías que permitieron el linchamiento fueron puestos a disposición de las autoridades debido a que no activaron el protocolo especial para estos casos, lo que implica que no avsiaron a la Secretaría de Seguridad Pública de la entidad.
A través de un tuit, la gobernadora electa de Puebla, Martha Érika Alonso Hidalgo, condenó los hechos y aseguró que la autoridad municipal está es basada, en tanto que la opinión pública se divide entre aquellos quienes piensan que el acto cometido en Acatlán es una barbarie y otros que aseguran que ese tipo de acciones es el único camino que le queda a una sociedad que ha sido ignorada y que ya está harta de la delincuencia.













