Tonatiuh Muñoz Aguilar
Escenas como el exabrupto de Patricio “El Pato” Zambrano durante un debate en Monterrey, ciudad para la cual el exintegrante de Big Brother es increíblemente el abanderado de MORENA, son cosas que hasta hace algunos años uno no esperaba ver en la realidad política.
Circula ya profusamente un video en donde Zambrano se molesta a tal punto durante un debate político que literalmente “se le avienta” a su contrincante, quien a opinión del aludido ofendió minutos antes a su padre. Así el nivel de los actores en el actual proceso electoral.
Democratizada, la contienda política recogió de todo en todos lados y lo mismo tenemos ahora a personajes como Nay Salvatori en Puebla, Cuauhtémoc Blanco en Morelos o Patricio Zambrano en el norte del país: la primera se encamina a conseguir una curul en el Congreso de la Unión mientras el segundo es el más probable vencedor en la carrera por el gobierno de aquel estado.
A niveles más altos, el candidato Andrés Manuel López Obrador, quien hasta hace unos años encarnaba el prototipo del político contestatario y pendenciero con el gobierno federal, pide a voz en cuello respaldar al presidente de la república y solicita a sus contrincantes Ricardo Anaya y José Antonio Meade “serenarse” cuando estos riñen por el segundo lugar.
Por que en los últimos días estos dos contendientes, respectivamente en la posición dos y tres según las encuestas, se enfrascaron en una serie de descalificativos mutuos que incluyeron acusaciones como “vulgar ladrón” o “mosquita muerta”.
¿En qué competencia del mundo los participantes principales se pelean no por el primer lugar sino por el segundo? Pues en esta, que dejará para el futuro anécdotas tan extrañas como la propuesta de mochar manos de El Bronco. Aunque según algunos analistas, el gobierno de Enrique Peña Nieto, resignado a la derrota tuvo que elegir a quién quería como presidente.
La maquinaria de la justicia federal fue echada a andar en contra del que de plano no querían con la finalidad de buscar “bajarlo” y los efectos ya están a la vista.














