Durante muchos, muchos, pero muchos años se nos ha dicho que la inseguridad se combate con más patrullas, más cámaras y más operativos. Sin embargo, una y otra vez la realidad nos demuestra que el problema no siempre está en las calles, pues muchas veces está sentado detrás de un escritorio oficial o porta un uniforme.
Por ello hay una pregunta que los poblanos tienen derecho a hacerse: ¿quién nos cuida de quienes deberían cuidarnos?
Es así que la respuesta está en la detención de seis mandos de Seguridad Pública de Jopala, Tlaola, Tlapacoya, Chietla, Tehuitzingo y Chila de la Sal, quienes son investigados por la Fiscalía General del Estado por su presunta responsabilidad en los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad e incumplimiento del deber legal.
Y mucho ojo, porque esto no debería verse como un hecho aislado, no para nada, es un tema sumamente delicado, porque estas detenciones revelan a las personas quienes realmente están a cargo de la seguridad, porque demuestra la fragilidad de las instituciones encargadas de proteger a la sociedad.
Resulta indignante que quienes recibieron un salario con dinero de los ciudadanos para combatir a la delincuencia hoy estén bajo investigación por presuntamente favorecerla o incumplir con su obligación.
La traición no solo sería a la ley, sino a miles de familias que viven con miedo y que, aun así, siguen pagando impuestos para sostener corporaciones que tendrían que defenderlas.
Pero aquí surge una pregunta todavía más incómoda: ¿ellos actuaban solos?
Porque los directores de Seguridad Pública no llegan al cargo por generación espontánea. Alguien los propone, alguien los nombra, alguien los mantiene en el puesto y alguien, muchas veces, ignora las señales de alerta.
Si las investigaciones avanzan, también deberían alcanzar a quienes permitieron que estos perfiles ocuparan posiciones tan delicadas. De lo contrario, el mensaje será el de siempre: unos cuantos pagan el costo mientras la estructura que hizo posible el problema permanece intacta y sigue actuando.
La seguridad pública necesita y requiere urgentemente instituciones limpias, controles efectivos y cero tolerancia para cualquier servidor público que convierta el cargo en un escudo para la impunidad.
Hasta la próxima
Facebook: Guadalupe Crisanto
Twitter: lupiscrisanto
Correo: crisantolupita98@gmail.com
















