Tonatiuh Muñoz Aguilar
13 de noviembre de 2014. En el marco del VI Congreso Mundial por los Derechos de la Infancia y de la Adolescencia que se organizó ese año en Puebla, la madre de José Luis Tehuatlie Tamayo, el niño que murió como consecuencia de un desalojo violento de la Policía Estatal en las inmediaciones de San Bernardino Chalchihuapan, Elia Tamayo Montes, acudió para narrar su caso a los activistas ahí reunidos.
En el Centro Expositor y de Convenciones de Puebla, en la zona de Los Fuertes, había presencia de distintas Organizaciones No Gubernamentales que destacan por su labor en la defensa de los derechos de los niños. El Comité Organizador había solicitado la presencia de Tamayo Montes para escuchar de viva voz su caso: apenas cuatro meses antes, Elia perdió su hijo debido a una granada de gas que le pegó en la cabeza y le abrió el cráneo.
La certificación la hizo la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). El propio ombudsman nacional, en ese entonces Luis Raúl González Pérez, reconoció que existieron graves violaciones a las garantías individuales de quienes se manifestaban el 14 de julio de ese mismo año sobre la Vía Atlixcáyotl para exigir se les devolviera el servicio de Registro Civil.
Según las notas periodísticas que datan de ese día -del 13 de noviembre, fecha del Congreso Mundial por los Derechos de la Infancia-, fue la esposa del gobernador, Martha Érika Alonso de Moreno Valle -así solía llamarse a sí misma la hoy candidata-, quien tronando los dedos exigió al personal a su cargo que sacaran del Centro Expositor a Elia Tamayo y a su comitiva.
La nota más descriptiva de estos hechos fue reportada en Periódico Central por la pluma de Edmundo Velázquez y es fácil consultarla con sólo unos cuantos movimientos en internet. En esa misma nota se escribe que los activistas del Congreso tuvieron que trasladarse hacia el «Coffee York» de la zona de Los Fuertes para poder entablar un diálogo con Tamayo Montes.
Posteriormente un comunicado del Sistema DIF Estatal, del que Martha Érika era presidenta honoraria en ese entonces, rechazó las «versiones de algunos medios informativos» y justificó que la madre de José Luis Tehuatlie se había presentado en el Centro Expositor careciendo de acreditaciones y se había retirado por su propia voluntad del recinto.
Nuevamente, de acuerdo con algunos medios informativos, versiones anónimas aseguraron que personal a cargo de Martha Érika Alonso les había pedido que no hicieran caso de las expresiones de Elia Tamayo porque estas eran manejadas por grupos de intereses políticos y que «ni las tomaran en cuenta».
La anécdota cobra relevancia porque hace apenas unos días, Elia Tamayo volvió a salir a la luz para pedir un voto de castigo en contra de la candidata de «Por Puebla al Frente», dibujándola como la máxima representante de un gobierno que por su intolerancia y autoritarismo, le arrebató la vida a su hijo.
Resulta paradójico que sea esa mujer, quien presuntamente corrió a la madre de un adolescente muerto, una madre que como muchas en el país, se conduele de las arbitrariedades del gobierno, no sólo pida el voto de las mujeres sino que incluso alegue violencia política de género.
Los caminos de Martha Érika Alonso y de doña Elia Tamayo se han vuelto a cruzar hoy en el marco de una contienda política, como en su momento se cruzaron las vidas de Rafael Moreno Valle y de Agnes Torres, la activista transexual que defendió al primero cuando éste, en el marco de la campaña de 2010, fue agredido por el entonces candidato del PRI, Javier López Zavala y quien fue asesinada brutalmente apenas en el segundo año del anterior sexenio.

















