Nadie puede dudarlo. En los últimos días, el gobernador Miguel Barbosa se ha afianzado como el máximo líder político del estado, no sólo por las reuniones con legisladores y alcaldes electos, sino por el hecho de que sin intervenir en las elecciones, resultó el gran triunfador de éstas.
Allí están los morenistas de viejo cuño, empuñándole la mano al gobernador de Puebla. Allá el senador Alejandro Armenta, teniendo un «gesto de cortesía política» con el mandatario. Más cerca el próximo alcalde de la capital, visitándolo en la sede del Gobierno poblano. Y hasta los legisladores afines a Claudia Rivera, hoy han decidido pactar una tregua con el jefe máximo.

Los siguientes tres años podrían ser para el mandatario el punto de despegue de su muy complicado Gobierno. Y es que el camino de Barbosa hacia Casa Aguayo estuvo empedrado y lleno de obstáculos: primero el morenovallismo, después las intrigas internas de Morena. Más tarde la falta de legitimidad ante una sociedad sumamente polarizada. A lo que hay que sumarle el desastre inesperado de la pandemia.
Y sin embargo, se mueve. A pesar de la inercia que ejercen los sectores tradicionales, el gobernador ha logrado acomodar sus piezas y hoy, la basta experiencia acumulada por años se deja sentir en cada acto de su Gobierno. ¿O es que acaso a alguien le queda duda de que el rescate de dos perritos en el socavón de Zacatepec se convirtió en un acto político que pudo ver a tiempo el morenista?

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En la videoconferencia de prensa del pasado jueves, Miguel Barbosa Huerta auguró que en los próximos días se dedicará a hacer política de la buena con todos los actores y actrices que participarán en la vida pública del estado y porque está en su naturaleza ser cercano con la gente.
El mandatario se reunirá con alcaldes entrantes y salientes, también con los legisladores afines. Pero con los que no forman parte de su grupo político también se encontrará para así formar una especie de agenda legislativa que le permita impulsar los temas que habrán de marcar su gestión, ya una vez afianzado en la silla de gobierno.
«Yo voy a formar una agenda legislativa con los diputados de la nueva legislatura. Vamos a trabajar muy bien. No vamos a envíar nosotros cosas que no estén platicaditas, así debe de ser. Será como una especie de noviazgo«, dijo el gobernador de Puebla.
De hecho, el primero de estos acercamientos con sus opositores ocurrió este viernes con la lideresa panista, Genoveva Huerta, quien ha sido una férrea opositora de su gobierno y quien de acuerdo con narraciones de testigos, le pidió tener el mismo trato con los próximos ediles emanados de Acción Nacional.

Tonatiuh Muñoz Aguilar.














