Al recordar que no es la primera vez que en su gobierno se designa a una mujer como directora del centro penitenciario de San Miguel en Puebla, el mandatario Miguel Barbosa hizo público su respaldo a María del Rayo Mendoza Farfán, nueva directora de esa cárcel, de quien dijo, es una abogada con mucha experiencia.
«Es alguien con mucha experiencia en materia de manejo de centros de reclusión, también en centros de investigación. Deja de ser ministerio público para ser la directora del reclusorio. Cuenta con todo nuestro apoyo, con toda nuestra confianza y la vamos a respaldar en todas las acciones«, dijo el gobernador.
Miguel Barbosa señaló que las normas de seguridad hoy existentes en la penitenciaría son «las cotidianas», por lo que no existe razón para que familiares e internos se alebresten o muestren inconformidad que incluso ponga más tensión a esta cárcel, colocada en el ojo público durante los útlimos días.
Pidió a quienes se dicen afectados mayor comprensión ante las circunstancias que se viven en el reclusorio, «uno de los más importantes del estado», pues dijo que a su gobierno le corresponde mentener el orden y enfatizó una vez más que las cosas no podrán ser igual, pues no existirá ningún tipo de privilegios.
«Más allá de reclamos que son normales y que se escuchan y se van a atender, todo va a salir bien. Hay que establecer reglas de acceso, restricciones en cuanto a revisiones, a comportamiento. Nadie quiere que las cosas sigan igual y no van a seguir igual».
María del Rayo Mendoza tiene larga experiencia como ministerio público y fue designada desde el lunes pasado como directora del CERESO que se ubica al sur de la capital poblana. Su llegada fue intempestiva y se debió a la serie de movimientos provocada por el escándalo del bebé Tadeo, cuyo cuerpo apareció el 10 de enero en uno de los contenedores de basura de la cárcel.
Sin embargo, la designación de Mendoza provocó incomodidad entre algunos custodios quienes de acuerdo con medios de comunicación, azuzaron a los internos para que protestaran por la llegada de la funcionaria, portesta que fue desactivada de inmediato por la administración barbosista.














