Tonatiuh Muñoz Aguilar
A poco más de cinco semanas del primero de julio, las expectativas sobre quién será el próximo presidente de México -y en el caso de Puebla, el próximo gobernador o gobernadora -crecen entre la población de electores y a medida que se acerca la fecha todos toman partido ya sea a favor o en contra de alguno de los candidatos.
De acuerdo con datos del INE, en el padrón electoral hay poco más de 86 millones de potenciales votantes de los cuales, alrededor de 36 millones son «millennials», es decir, que nacieron entre 1980 y el año 2000, por lo tanto el sector más joven de la población que tiene entre 18 y 38 años.
Tal sector de la población representa cerca del 40 % y por ello su decisión pesará con estridencia en la próxima contienda del primero de julio, pero, ¿realmente los votantes más jóvenes dedicarán unos minutos de ese domingo para hacerse presentes en las urnas y sufragar en masa a favor de un candidato? Todo indica que sí.
De acuerdo con datos de distintos sondeos, encuestas e incluso, con echar simplemente un vistazo a las redes sociales, la generación más joven de mexicanos es actualmente una de las más interesadas en la política y mayoritariamente se decantan por uno de los contendientes, este es Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Prueba de ello es la reciente publicación de Belinda, cantante con millones de seguidores y quien a través de su cuenta de Twitter expresó que es seguidora del abanderado de la izquierda por lo que afirmó que votará por él cuando llegue el momento, gesto que fue agradecido casi inmediatamente por el candidato, aunque generó otro tipo de reacciones.
¿Quiénes y cómo son los millennials?
No existe un consenso totalmente aceptado respecto al rango de edad que comprenden los millennials. Mientras hay explicaciones que ubican a los «hijos del milenio» en aquellos que nacieron entre 1980 y 2000, hay otras como la de la Universidad del Sur de California que asegura que los millennials son aquellos que nacieron entre 1984 y 1999.
En lo que sí coinciden la mayoría de los analistas es que los también llamados «mileniales» o «milénicos» son jóvenes que comparten ciertas características como la fácil adaptabilidad a los cambios -ya que pasaron rápidamente de los videocasettes a las películas vía streaming (en internet) -, la rebeldía y el rompimiento con el régimen establecido.
Fueron ellos quienes se robaron la cámara durante los pasados temblores de septiembre ya que de manera sorprendente, rompieron con su tradicional indiferencia y se volcaron a las calles para ofrecer comida y ayuda a quienes habían perdido su casa.
Esta generación también está marcada por el hartazgo de un sistema político caduco que encuentra su mayor expresión en el PRI, el partido actualmente en el poder por lo que no es probable que los que se ubican en el rango de edadmás joven entre quienes tienen derecho al voto, se vayan a decantar el próximo primero de julio por José Antonio Meade.
Predilección por el más longevo
De acuerdo con una encuesta de «El Financiero» publicada casi al principio de la campaña, aproximadamente 51 % de los votantes jóvenes tienen pensado sufragar a favor de AMLO, lo cual resulta una contradicción si se toma en cuenta que es el candidato de mayor edad pero que es comprensible si se analizan las tendencias de otras campañas alrededor del mundo: en el proceso electoral de 2016 en Estados Unidos fue el demócrata Bernie Sanders por quien los millennials estadounidenses se decantaron.
Recientemente un sondeo del periódico Reforma arrojó resultados que indicaban un 45 % de jóvenes universitarios a favor de Ricardo Anaya, abanderado de la coalición «Por México al Frente». Sin embargo, una serie de manifestaciones en Twitter que siguieron a la publicación del diario pusieron en entredicho si realmente los jóvenes con el mayor grado de estudios prefieren al candidato panista, quien ciertamente es el de menor edad entre aquellos que aún se mantienen en la contienda por la presidencia de México.
La predilección de los más jóvenes por AMLO es perfectamente comprensible si se recurre a la premisa de que los millennials tienen una tendencia hacia el cambio y marcadamente en contra de que las cosas se mantengan como hasta el día de hoy (status quo): de acuerdo con especialistas, Andrés Manuel es quien actualmente enmarca de manera más acertada esa figura de cambio gracias a postulados como el de «la mafia del poder» y no Ricardo Anaya, quien pareciera representar, pese a su edad, un sistema agotado a través de un partido que ya estuvo dos sexenios en la presidencia.
En otras palabras que pese a ser el más joven, las propuestas de Anaya son anquilosadas y así lo demuestra el hecho de que en el segundo debate, el candidato del Frente haya expresado su rechazo a la legalización de la mariguana, una droga que hoy por hoy se ha vuelto más popular entre las nuevas generaciones y ya no sea vista con tanta «satanización» como ocurría antes. Empero…
¿Realmente los millennials decidirán esta elección?
Según los expertos todo depende si este rango de votantes se vuelcan el próximo primero de julio a las urnas. En elecciones pasadas que se han llevado a cabo en otras latitudes, los millennials han resultado ser muy estridentes en las redes sociales pero poco dispuestos a actuar en el momento de emitir su voto.
Tal es el ejemplo de los comicios en Estados Unidos y el Brexit en Gran Bretaña, donde si bien los votantes de menor edad estaban en contra de las opciones que representaban el candidato Donald Trump y la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la falta de participación masiva de estas generaciones terminó por permitir que en ambos casos dichas opciones vencieran.
Tradicionalmente, los votantes jóvenes suelen ser ciudadanos «dejados» que le dan preferencia a otras actividades el «Día D», es decir, el día de las votaciones. Asistir a un partido de futbol, ir de fiesta o acudir la noche anterior al antro -pese a que en todo el país estará en vigor la «ley seca» -aparecen como alternativas más atractivas para los electores de dicha generación, antes que emitir su voto.
Sin embargo esto parece que no ocurrirá el primer domingo de la segunda mitad del año ya que hasta el momento, tanto los comentarios en redes sociales, salones de clases, encuentros familiares y las discusiones en diferentes foros vaticinan que los electores entre 18 y 35 años cumplirán su compromiso con las urnas y se apersonarán copiosamente el 1 de julio en las casillas, lo que representará probablemente la inclinación de la balanza hacia uno u otro lado. La realidad está por verse.















