Tonatiuh Muñoz Aguilar
La llegada de Gilberto Higuera Bernal como nuevo titular de la Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE) promete mucho dada la trayerctoria del exfuncionario federal, quien fue multipremiado cuando se desempeñó como subprocurador de la PGR.
Con amplia trayectoria como docente, Gilberto Higuera tuvo dos cargos importantes en la función pública antes de convertirse en flamante fiscal general de la entidad. El primero de ellos, procurador del estado de Sinaloa. Posteriormente fue subprocurador de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la Procuraduría de la nación.
Este último cuando Arely Gómez era la titular y el caso Ayotzinapa acaparaba la atención pública. En ese entonces, Gilberto Higuera logró sortear avante las investigaciones que en su sector correspondían, a tal grado que no resultó manchado con señalamientos como los que alcanzaron a otros funcionarios, incluyendo a la propia procuradora.
De esta época el hoy fiscal de Puebla acumuló cuatro premios, la mayoría de ellos relacionados con el agotamiento de todas las carpetas de investigación con antigüedad mayor a dos meses. Es decir que Gilberto Higuera cuenta con renombre en la que es precisamente una de las debilidades de la FGE, que de acuerdo con orgnizaciones no gubernamentales presenta retrasos de hasta 90 % en el avance de sus archivos.
Sin embargo la mayor fortaleza de Gilberto Higuera radica en lo que fue su paso por la Procuraduría de Sinaloa. El llamado procurador antinarco se destacó por combatir al crimen organizado en aquella entidad, una de las de mayor presencia del hampa, tierra de El Chapo y otros grandes capos criminales.
El reto de Gilberto Higuera es mayúsculo, ya que no sólo deberá combatir a los grupos de llamados huachicoleros sino además limpiar la Fiscalía poblana, con todas las carencias y vicios que Carrancá deja; investigar los feminicidios y luchar por establecer la idea de una eficiente procuración de justicia que aleje del panorama poblano el hedor de los linchamientos, que hoy francamente huelen a impunidad y hartazgo del Pueblo.














