Un varón y una fémina fueron encontrados enterrados en una fosa clandestina en campos de siembra de Quecholac, por unos perros que rascaban el suelo.
Habitantes de Quecholac se percataron que en un camino que conduce a la localidad de San Bartolomé Coscomaya, unos perros estaban escarbando y ya se comenzaban a comer los restos humanos tras el hallazgo.
Los testigos dieron aviso a las autoridades, quienes reportaron que se trataba de una mujer de aproximadamente 1.50 de estatura, cabello teñido de color rojo, complexión delgada y tez blanca con un tatuaje en la pantorrilla; y un hombre de complexión robusta, con tatuajes en el brazo izquierdo, con los nombres de Santi, Anahi y Tadeo.
El agente del Ministerio Público de Tecamachalco inició la carpeta de investigaciones correspondientes. Los cuerpos sin identificar fueron trasladados al anfiteatro de Tecamachalco.















