Felipe Pozos Lorenzini, obispo auxiliar, lamentó los linchamientos que se registraron recientemente en el municipio de Cohuecan.
Reiteró que la iglesia mantiene su postura respecto a no atentar contra la vida, pese a los delitos que haya cometido la persona, pues consideró que simplemente han dejado de lado principios y valores, por lo que han desviado el camino.
Asimismo, llamó a la gente a no hacer justicia por propia mano, pues este tipo de actos -los linchamientos– son lamentables.
«No podemos cerrar el corazón porque hay mucha pobreza, sobre todo en el norte de la ciudad, en la Resurrección, de diez personas ocho son pobres y de ellos siete tienen hambre, tenemos que ayudar y ver a quién podemos hacerle el bien» indicó.
Finalmente, precisó que los párrocos en todas las iglesias tienen la instrucción de apoyar y frenar este tipo de hechos lamentanles, dentro de sus posibilidades.















