Ubicada a la altura del kilómetro 8.5 de la carretera federal Puebla-Tlaxcala, El Capulín siempre ha sido una colonia marginada de Puebla.
Antiguo depósito de basura de la ciudad, hoy se ha convertido en un montón de casas construídas al pie de una colina, donde viven desde amas de casa hasta prostitutas y amantes de lo ajeno.
Sin embargo una petición reciente ubica a El Capulín como la promesa de una oportunidad laboral para las integrantes de la Unificación de Sexoservidoras de Puebla, quienes han pedido que se les asigne allí una «zona de tolerancia» para ejercer su oficio.
Esta no es la primera vez que las sexoservidoras piden a los gobiernos municipales de Puebla la designación de una «zona de tolerancia» para trabajar, ni tampoco es la primera que se ubica a El Capulín como espacio adecuado para ello.
Localizada en los límites con Tlaxcala, la colonia fundada por paracaidistas cuenta ya de por sí con un mini corredor sexual, formado por bares de fama local, dedicados a la prostitución y a la venta de bebidas embriagantes.

Pero los gobiernos del pasado se han negado reiteradamente a conceder esta demanda a las sexoservidoras, pues siendo mayoritariamente panista, se oponían a la idea de contribuir o «fomentar» el sexoservicio.
La postura pareció cambiar este 29 de septiembre, cuando el coordinador de transición del equipo del alcalde electo, Matías Rivero Marines, aseguró que Eduardo Rivera atenderá las demandas de este y de todos los sectores de la población, incluyendo la petición de una zona de tolerancia.
Sin embargo, Matías Rivero afirmó que la petición sería turnada al Congreso del Estado, por lo que de progresar, esta idea tendrá que ser resuelta por el Poder Legislativo poblano, en donde no existe certeza sobre la postura de los diputados al respecto.














