La pitahaya, también conocida como fruta del dragón, es originaria de centro América, y del sudeste asiático en países Tailandia y Vietnam. Esta fruta exótica es, además de hermosa, sumamente atractiva. Por fuera tiene la forma de un capullo de rosa. También, puede asemejarse a la forma de una alcachofa pero de un vistoso color magenta o amarillo.
En el interior de la pitahaya se puede observar su carne blanca con pintas negras o roja. El contraste de los colores interiores y exteriores de la fruta la vuelven un deleite a la vista. Su sabor es dulce y evoca los sabores del kiwi, patilla y la pera, pero con textura crujiente. Sus hojas no son comestibles de hecho, el sabor de éstas es amargo. Esta fruta es ideal para disfrutar sola, en jugos o como complemento de una ensalada de frutas.
Además de poseer un exquisito y seductor sabor, la pitahaya posee una amplia variedad de beneficios. Su consumo reduce la proliferación de radicales libres, responsables de la aparición de tumores cancerígenos. Además, es fuente de Omega 3. También, resulta en una gran aliada contra enfermedades cardíacas e hipertensión arterial.
Esta fruta es ideal para ser consumida por diabéticos y prevenir trastornos asociados a dicha enfermedad. Por otra parte, la pitahaya resulta beneficiosa para la buena y rápida digestión. Elimina toxinas del cuerpo y posee un alto contenido de fibra.
En la cocina y en el tocador
La fruta del dragón es muy versátil y puede ser degustada sola, en jugo, mezclada con otras frutas. También como kebabs, gelatinas frutales, como parte de una ensalada de frutas, helados, mousses o mermeladas.
Sus usos y bondades no se limitan únicamente al espectro gastronómico. También resulta en aliado contra el envejecimiento prematuro de la piel. Suele ser mezclada con yogurt natural para crear una suave pasta que se aplica en el rostro. También, resulta efectivo el tratamiento contra el acné e hidratar pieles quemadas por el sol.













