San Nicolás de los Ranchos, Puebla.- La historia del camino que atraviesa las faldas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl podría cambiar de nombre.
Durante su visita a Puebla, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo propuso sustituir la denominación de Paso de Cortés por Paso de los Pueblos Indígenas, como una forma de reivindicar la presencia y el papel de las comunidades originarias en la conservación de este territorio.
El anuncio ocurrió este domingo en Santiago Xalitzintla, municipio de San Nicolás de los Ranchos, durante la Jornada Nacional de Reforestación y en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.
Acompañada por el gobernador Alejandro Armenta Mier, así como por las titulares de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, y de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba López Gutiérrez, Sheinbaum cuestionó que este punto conserve el nombre relacionado con Hernán Cortés.
“Estamos en el llamado Paso de Cortés, por aquí Hernán Cortés, después de la masacre de Cholula pasó hacia Tenochtitlán y este día les propongo que dejemos de llamar así a este territorio, porque por aquí pasaron los pueblos mucho antes”, expresó.
Y añadió: “El día de hoy, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, lo llamemos el Paso de los Pueblos Indígenas”.
El planteamiento busca reconocer a las comunidades que históricamente han habitado y protegido los bosques del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, además de reivindicar su contribución a la conservación de los ecosistemas.
La presidenta enmarcó la propuesta en una revisión de la memoria histórica y en el reconocimiento de la dignidad de los pueblos originarios frente al legado de la época colonial.
Antes de comenzar las actividades ambientales, pobladores y autoridades de Santiago Xalitzintla recibieron a la mandataria con un ritual tradicional encabezado por el tiempero del volcán Popocatépetl, con el que se dio inicio formal a la jornada.
La actividad tuvo como propósito impulsar las labores de reforestación en la región boscosa del Izta-Popo y reconocer, al mismo tiempo, las prácticas ancestrales mediante las cuales las comunidades de la zona han participado en el cuidado del territorio.
















