Por José Antonio de la Vega Moreno
Con la salida de Olga Lucia Romero Garci-Crespo de la dirigencia estatal de MORENA entre soyosos, concluye un episodio gris oscuro en ese instituto político.
Transitó con tres gobernadores y con ninguno estuvo a la altura para poder haber cruzado una postura medianamente buena en materia política.
Olga Lucia Romero Garci-Crespo ocupó el cargo de presidenta de MORENA, sin que haya sido factor trascendental para las victorias alcanzadas en el 2021 y en el 2024.
Con ella y sin ella en el poder de este instituto político bien pudieron haber triunfado por el posesionamiento del partido.
La tehuacanera se va por la puerta de atrás de su dirigencia que deja.
Todos sabíamos que desde la llegada del gobernador, Alejandro Armenta Mier, se tenía en la mira su cargo, que fue hasta la semana cuando dejará el encargo.
De manera resumida, Olga Lucia Romero Garci-Crespo deja un partido dividido, nunca pudo conjuntar a los morenistas con el grupo armentistas que hay a lo largo y ancho de la entidad.
Ahora va en busca de la coordinación de la defensa de la 4ta Transformación y la defensa de la soberanía nacional, en su natal Tehuacán.
Pero sobre sus hombros, pesan la regiduría de uno de sus hijos en la administración de Alejandro Barroso, además, querer poner a otro de sus hijos en una diputación local.
Lo más grave, es que sobre ella está el juicio legal familiar, donde una mujer mayor de 80 años fue enviada a prisión y uno de sus hijos -su primo- a ser juzgado.
Ella, se cambió el nombre para poder pelear una herencia de 600 millones de dólares.
Dicen que los puestos no hacen corruptos a la gente, la gente antes de llegar a estos ya lo es.
Esa disputa de 600 millones de dólares, lamentablemente, la describen.
Olga Lucia Romero Garci-Crespo, pretende gobernar Tehuacán, y tendrá que disputarlo con Rosario Caballero y el propio alcalde, Alejandro Barroso, el impresentable en su municipio.
Pobre Tehuacán.
El encuentro.
Una foto corrió en las redes sociales la tarde de este domingo donde se le observa al gobernador del estado, Alejandro Armenta con el Director del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón Céspedes Peregrina.
En su descripción, el ejecutivo habla de que fue un encuentro por ser Puebla un estado importante para la entrada del sur-sureste del país.
Además, describió el encuentro para fortalecer la coordinación institucional y atender los retos migratorios de Puebla.
Lo que veo en la foto, es un acuerdo político.
El calmar las aguas políticas rumbo a un proceso electoral donde se disputa la presidencia municipal de Puebla.
Cada quien trae en su haber a su favorito.
La foto se lee, en un sentido de que. O hay rompimiento y mucho menos separación de los grupos.
Todo esto ocurre cuando a media semana pasada el gobernador del estado acudió a palacio nacional con la presidenta, Claudia Sheinbaum.
En donde dicen los que saben, jaló orejas a los gobernadores de su partido y los llamó a la unidad.
Por ello, que el encuentro con Pepe Chedraui, después la ex alcaldesa, Claudia Rivera y por último Sergio Salomón Céspedes, no es coincidencia o sí.
Se va Taddei.
No era para menos.
La caída en desgracia de la presidenta nacional del INE, Guadalupe Taddei, nadie más tiene la culpa más que ella.
Tentó el poder y se desconcentró y se enamoró.
Lo que la llevó a cometer abuso de poder, tráfico de influencias, corrupción.
Nadie más es culpable, más que ella.
En un comunicado, en uno de sus párrafos, marca que este lunes presentará ante la cámara de diputados su renuncia al cargo.
La pregunta es, también salpicó a los OPLES, Puebla podría estar entre estos, es pregunta.
Al tiempo.

















