Una crisis similar a la que azotó a la familia real de Windsor en el Reino Unido tras el divorcio del Príncipe Carlos y Lady Diana, parece asomarse en el horizonte del Palacio de Buckingham, en la capital de la Gran Bretaña.
La entrevista concedida en días anteriores por el nieto de la nonagenaria Reina Isabel II, el Príncipe Harry, y su esposa Meghan Markle, a la presentadora estadounidense Oprah Winfrey, ocasionó una revolución mediática entre los principales tabloides del reino, que desde la publicación de la entrevista no han parado de dar titulares llamativos sobre las principales declaraciones de la pareja en contra de la Casa Real Británica.
La preocupación de un miembro anónimo de la familia respecto al color de piel del pequeño Archie, el hijo mayor de Meghan y Harry, así como los pensamientos suicidas de la propia princesa de Sussex -el título nobiliario de Markle -, son solo algunos de los escandalosos encabezados que enarboló la prensa británica desde el pasado lunes.
El asunto ha alcanzado tal nivel que la propia reina ha tenido que expresar su opinión, por medio de su secretario de Prensa, en la que lamentó las emociones que de acuerdo con la pareja de jóvenes, los orilló a distanciarse de la realeza desde hace poco más de un año. En dichas declaraciones, Isabel II calificó el tema de la diferencia racial como algo preocupante.
«Toda la familia está entristecida al conocer el alcance de cuán desafiantes han sido los últimos años para Harry y Meghan. Las cuestiones planteadas, especialmente la racial, son preocupantes. Si bien algunos recuerdos pueden variar, se toman muy enserio y la familia se ocupará de ellos en privado. Harry, Meghan y Archie siempre serán miembros muy queridos de la familia», sostuvo la monarca.
Desde 2020, los Príncipes de Sussex viven en Estados Unidos tras decidir un distanciamiento con sus parientes londinenses, debido entre otras cosas a la mala salud mental que provocó el rígido protocolo británico en la princesa Meghan. Esta determinación conllevó la pérdida de una dieta económica por lo que también se ha puesto en tela de juicio las razones monetarias que llevaron a los jóvenes a aceptar una entrevista con Oprah, por la cual recibieron alrededor de seis millones de dólares.
Temas como el segundo embarazo de la exactriz americana, quien está esperando una bebé, pasaron a segundo término y casi no han sido divulgado en medios y redes sociales, debido a lo apabullante de las declaraciones principales que vuelven a pintar a la familia real británica como un nido de víboras.















