Tonatiuh Muñoz Aguilar
El segundo debate entre candidatos a la presidencia de la república tuvo lugar en Tijuana y asemejó a una pelea de box. A diferencia de otras ocasiones, en las que más bien los participantes se dedicaban a exponer sus ideas, en esta ocasión se elevó el nivel de la disputa, quizás debido en parte al formato más abierto que adoptó el INE.
Primera Plana preparó una crónica que recoge los mejores momentos del encuentro.
1. Como se esperaba, el tema del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) surgió al principio del debate, dejando muy mal parado al candidato de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, quien no pudo responder concretamente muchas preguntas hechas tanto por el público como por los propios moderados y por sus contrincantes. A diferencia de ello, Ricardo Anaya logró demostrar su conocimiento en ese tema, con una soltura muy natural que lo dejó bien posicionado.
José Antonio Meade mejoró respecto al primer debate ya que tuvo la ventaja de que él domina el tema de las Relaciones Exteriores, puesto que fue canciller del actual gobierno. Sin embargo, volvió a perder amplios minutos de su tiempo al hacer referencia constante a López Obrador.
2. Poco después salió el tema de Donald Trump, en donde Ricardo Anaya volvió a ganar el round al recordar el momento vergonzoso en el que el actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, invitó al entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, lo cual le valió un enorme desprestigio entre los mexicanos.
López Obrador recordó su propuesta de convertir los consulados en aquel país del norte en una Procuraduría de Defensa de los Migrantes y José Antonio Meade ganó tiempo echándose porras y dándole rodeos a las preguntas, lo cual lo confrontó con Yuriria Sierra.
3. Pero el espacio que los candidatos tuvieron para discutir entre ellos permitió que por primera vez, los contendientes se dijeran frente a frente sus verdades. Anaya se plantó en dos ocasiones frente a López Obrador dándole la espaldas al público, pero López Obrador le respondió acertadamente con frases que algunos criticarían, pero que más bien son ocurrentes: llamó Canalla al candidato del PAN y le señaló que le podía robar la cartera.
José Antonio Meade sacó al debate de manera inútil la inclusión de Nestora Salgado en la lista de candidatos plurinominales al Senado de MORENA, debido a que la nominación de la excomandanta de las autodefensas de Olinalá, Guerrero -quien estuvo encarcelada por el exgobernador Ángel Aguirre en calidad de presa política -no fue tema en el debate y pasó sin pena ni gloria.
4. El tema de la despenalización de las drogas, concretamente el de la mariguana, salió a flote en el debate cuando Ricardo Anaya se opuso al considerar que México atraviesa por un momento delicado, mientras que Jaime Rodríguez Calderón «El Bronco» dijo otra de sus ocurrencias al pedir un «inventario» -que no un censo -de personas consumidoras de drogas. Asimismo, fue acorralado por la moderadora Yuriria Sierra cuando lo cuestionó sobre el tema de la trata de personas.
El candidato de MORENA se asumió ganador cuando recuperó el tema del TLCAN y aseguró que él será el renegociador como presidente, al hacer referencia que hasta el momento, este acuerdo no ha podido ser renegociado.
5. Cerca de llegar al fin, el caso de la frontera sur surgió en el debate. Ricardo Anaya sembró la agenda cuando dijo que los mexicanos debemos recibir con los brazos abiertos a los migrantes centroamericanos y El Bronco señaló (muy acertadamente) que hoy ya no existen fronteras.
López Obrador recordó aquel penoso episodio del dinero dado por el gobierno de Peña Nieto a la fundación «Juntos Podemos» de Josefina Vázquez Mota (más de mil millones de pesos) y Meade se «confrontó» nuevamente con Yuriria Sierra al no dejarla terminar de formular su pregunta.
6. Uno de los momentos más memorables es cuando Jaime Rodríguez Calderón le pidió a los candidatos que se abrazaran, por lo que López Obrador forzado tuvo que abrazar a dos de sus contrincantes: José Antonio Meade y Ricardo Anaya.
Pero poco les duró el gusto, ya que en el enfrentamiento final el panista llamó hipócritas a los del PRI y de MORENA, a lo que AMLO le reviró con otra de sus ingeniosas frases cuando lo tildó de «Ricky Riquín Canallín» -en un muy buen juego de palabras con el nombre del candidato -.
López Obrador cerró el gancho al hígado cuando mostró la portada de la última edición de la revista Proceso en la que se leía «Los Negocios de Anaya«, lo cual este último intentó minimizar con otra gráfica donde se veía una portada contra Meade y otra contra AMLO, pero ya no tenía tiempo para la contrarréplica.
7. Como colofón, salió a relucir el tema de la salud de López Obrador, lo cual permitió que el candidato aclarara -una vez más -que está bien… con todo y que es el que tiene mayor edad.
















