La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se convirtió este lunes 21 de marzo en la candidata extraoficial del lopezobradorismo a la presidencia de la república en 2024. A la par de la inauguración del nuero Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), la carrera por la presidencia de la república despegó para Sheinbaum, quien fue la oradora oficial en el evento.
Bajo la excusa de que el presidente del país, Andrés Manuel López Obrador, no podía dirigir un mensaje a la nación por motivo de la veda electoral que priva debido a la próxima consulta de revocación de mandato, el jefe del Ejecutivo federal cedió el sitio de honor en la oratoria a Sheinbaum, hasta el día de hoy la política más aventajada en la carrera por la presidencia, según los corrillos políticos al interior de la 4T.
Claudia Sheinbaum, científica y académica que formó parte del grupo de investigadores galardonados con el Premio Nobel de la Paz en 2007 por los estudios sobre cambio climático, se convirtió en la primera mujer electa por el voto popular en ganar la Jefatura de Gobierno de la capital del país en 2018, y apunta a convertirse también en la primera representante del sexo femenino que rompa el techo de cristal mexicano y alcance la presidencia de la república, si los vientos de la política la favorecen.
Sin embargo Sheinbaum, quien normalmente tiene un discurso mesurado en el momento de ocupar los micrófonos, este lunes adoptó un perfil más retador y envalentonado, incluso bravucón, al hacer memoria de todas las críticas que el proyecto del nuevo aeropuerto le acarreó a su mentor y amigo, el presidente López Obrador.
«No debemos olvidar todo lo que se dijo: que era imposible construir un aeropuerto en este lugar, que había una montaña, que era imposible que funcionaran dos aeropuertos: el de la Ciudad de México y el de Santa Lucía», señaló Sheinbaum Pardo, sonrisa en la boca y actitud de firmeza en el talante.
Vestida con un traje verde y mascada al cuello que más bien le daban un aire de azafata, la política y activista de origen judío estuvo en todo momento apostada en el sitio de honor, junto al presidente de la república, acaparando los flashazos y los comentarios de los analistas, periodistas y corresponsales, para quienes sin duda, la inauguración del AIFA fue también el inicio de la exposición internacional de Sheinbaum.
«El AIFA constituye la escencia de la cuarta transformación de la vida pública de México. Frente al negocio, el privilegio y la entrega de nuestros recursos para el beneficio de unos cuantos se antepone la aportación a la nación a partir de un proyecto racional, coherente para el desarrollo urbano y económico».
Claudia Sheinbaum
Durante el recorrido previo que hizo el presidente López y su séquito en la terminal aérea, Claudia Sheinbaum destacó también, incluso por encima de las otras dos mujeres que flanqueaban al mandatario: su propia esposa, la también académica y escritora Beatriz Gutiérrez Müller y la antigua secretaria de Gobernación y hoy presidenta del Senado, Olga Sánchez Cordero.
Pasos atrás, muy de cerca pero también discreto, seguía al presidente el que según algunas encuestas es el segundo mejor posicionado para sucederlo: el canciller Marcelo Ebrard, quien lucía un poco desesperado por no acaparar la primera escena en este, que fue uno de los días más gloriosos del lopezobradorismo.
Mientras tanto Sheinbaum ocupó los últimos minutos que le granjearon ser la oradora oficial para lanzar un reto -y una burla -a los detractores del presidente:
«Hago un llamado a todas y todos los excépticos a que vengan a conocer el AIFA y que valoren la magnitud de este esfuerzo y que se integren al proyecto donde los intereses de la nación y el pueblo están por encima de la corrupción y del privilegio del ayer. Estoy convencida inclusive que algunos de nuestros adversarios cuando usen el AIFA lo disfrutarán aunque sea en silencio«.
Escrito por: Tonatiuh Muñoz Aguilar.
















