El gobernador del estado, Miguel Barbosa, informó que los «túneles» rescatados por su administración en mayo pasado, ubicados en la zona de San Francisco y que datan de la época virreinal, son en realidad obras hidráulicas, es decir canales de desagüe, que resultaron afectados cuando empresas privadas las intervinieron para hacer pensar a los turistas que se trataba de conductos subterráneos.
Esto provocó que durante los recientes días, las lluvias provocaran inundaciones que pudieron poner en riesgo la seguridad de los poblanos. Razón que llevó al gobierno de la entidad a cerrarlos momentáneamente, con el objetivo de restaurarlos y dar la garantía de que una vez abiertos al público, no se verán afectados nuevamente.
En videoconferencia de prensa, Miguel Barbosa acompañado del delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), detalló las modificaciones que de manera dolosa, ilegal e irresponsable, empresarios del hotel Azul Talavera realizaron en los conductos con el fin de promocionarlos ante sus huéspedes como un atractivo turístico que data de otras épocas.
Si bien esto último es cierto, tales pasajes no fueron realmente diseñados como catacumbas ni como pasillos, minas o grutas, sino como un sistema de desagüe (asequias) para que, cuando llegara la temporada de lluvias, la zona de San Francisco no sufriera inundaciones.
Manuel Villarruel Vázquez, gerente del centro INAH en Puebla, aprobó la decisión del Gobierno del Estado de cerrar los conductos para que el instituto pueda llevar a cabo las adecuaciones necesarias con el fin de repararlas y que no sigan representando un riesgo para las personas.
Por su parte, Alejandro Montiel Bonilla, exsecretario de Cultura en el estado, consideró de suma importancia que el INAH haya aclarado que tales conductos subterráneos son en realidad obras hidráulicas que tenían el objetivo de evitar inundaciones y no túneles, como se «disfrazó» en su momento no sólo por empresas particulares sino por gobiernos anteriores.
Sostuvo que Puebla ya es en sí misma una ciudad llena de historia, por lo que no se necesita inventar o adornar lo ya existente con alegorías o exageraciones que tienen el objetivo de generar un interés no genuino.














