Tonatiuh Muñoz Aguilar
Militantes del partido Morena mantienen un fuerte rechazo a la «imposición» de Ignacio Mier Bañuelos, hijo del actual coordinador de los diputados federales de ese instituto político y quien busca ser el próximo alcalde de Tecamachalco.
El experredista y exdiputado local, ya adelantó incluso su campaña rumbo a la presidencia municipal, violando así las disposiciones del Instituto Electoral del Estado (IEE), que indican que los candidatos a las alcaldías sólo podrán solicitar el voto a partir del próximo 4 de mayo.
El pasado 5 de abril, varias bardas en Tecamachalco amanecieron pintadas con leyendas a favor de Mier Bañuelos, en una flagrante violación a los tiempos de campaña. El propio aspirante a la presidencia municipal se deslindó de la propaganda.
Sin embargo, la disputa por la candidatura mantiene una gran agitación entre los distintos bandos, que son prácticamente aquellos que impulsan a Mier Bañuelos desde las cúpulas e incluso los medios de comunicación, y quienes se dicen morenistas de base, los que ven con muy malos ojos que un morenovallista llegue a ser alcalde por Morena.
Y es que sobre «Nacho» Mier pesa un pasado muy controvertido. El exlegislador votó a favor de las reformas impulsadas en el Congreso del Estado por orden del exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas, conocidas como la «Ley Bala«, la «Ley Mordaza«, la «privatización» del agua en el municipio de Puebla y el ocultamiento de la deuda pública del estado, entre otras, lo cual hace que su perfil no sea visto con buenos ojos por parte de quienes sacaron al panismo del gobierno en 2019.
El pasado domingo 11 de abril, un grupo de militantes, miembros del «Comité por un cambio verdadero» -que contó con la participación vía virtual del delegado Mario Bracamonte -resolvieron presentar ante la Comisión de Honor y Justicia de Morena un «fuerte rechazo» a la imposición de Mier Bañuelos, acusando entre otros a su padre, el diputado Ignacio Mier Velazco, al presidente estatal del partido en el estado, Edgar Garmendia de los Santos, y al consejero Carlos Evangelista.
Además del consabido «tráfico de influencias» para promover a un familiar directo en una candidatura, al coordinador en la Cámara de Diputados (Mier Velazco) -quien por cierto obtendrá su reelección en automático -se le acusa de haber aprobado en 1998 la controvertida Ley del Fobaproa, cuando era legislador por el PRI.















