Considerada por las prostitutas como una amiga, representante y defensora de sus derechos, María de Lourdes N, «Lulú», está encarcelada en el CERESO de San Miguel, Puebla, acusada de los delitos de lenocinio y trata de personas, en espera de un juicio que podría tardar meses en iniciar y que podría derivar en décadas de encierro para ella.
La lideresa que recolectaba despensas para las sexoservidoras se inició muy joven en el oficio de la noche y ha sobrevivido a todos los peligros que conlleva esa actividad,-acoso policiaco, violencia, enfermedades-, hasta convertirse en dirigente de la Unificación de trabajadoras sexuales del Centro Histórico de Puebla, nombramiento para el que la eligieron en el año 2018.
La llegada de la Cuarta Transformación a la capital del estado, encabezada por la feminista Claudia Rivera Vivanco, trajo consigo una nueva política de atención hacia los grupos vulnerables, tradicionalmente ignorados e incluso perseguidos por los ayuntamientos de antaño.
Bajo el lema de «ciudad incluyente», el gobierno de Claudia Rivera mostró un rostro amable hacia sectores como las trabajadoras sexuales, los integrantes de la comunidad LGBTI, los colectivos feministas y las agrupaciones de vendedores ambulantes.
Fue en ese trienio cuando María de Lourdes se consagró como la luchadora por los derechos de las prostituas que hoy muchas organizaciones defienden, teniendo comunicación directa con Palacio Municipal y siendo convocada de forma constante a mesas de diálogo con la Secretaría para la Igualdad Sustantiva de Género.

Tal vez motivada por su propia experiencia, «Lulú» decidió, ya como lideresa, denunciar públicamente la explotación de menores de edad por grupos ajenos a su asociación, lo que le acarreó enemigos al interior y fuera de la Unificación de Sexoservidoras.
Pero esto no impidió que «Lulú» se granjeara una reputación como luchadora social más que como representante gremial. Prueba de ello es el incremento en el número de mujeres dentro de la unificación, que pasó de tener 60 miembros a más de docientos en poco más de un año.
La crisis sanitaria del COVID dejó una de las estampas que más se recuerdan de la exprostituta, cuando Lulú se dedicó a recolectar despensas para las trabajadoras sexuales, que resintieron como pocos otros sectores los estragos de una pandemia y de una crisis económica
Pero el pasado 8 de diciembre, Lulú fue apresada por 15 agentes de la Fiscalía General del Estado, en un operativo cuestionado debido a que las sexoservidoras que lo atestiguaron aserguran que los policías no mostraron orden de aprehensión ni se identificaron, lo que en su momento les llevó a creer que Lulú estaba siendo secuestrada.

¿Luchadora social o tratante de mujeres?
El encarcelamiento de Lulú volteó las miradas hacia el actual Ayuntamiento de Puebla, cuyo presidente municipal, Eduardo Rivera Pérez, se deslindó del caso dos días después, aludiendo falta de injerencia en los asuntos de tipo penal y responsabilizando exclusivamente a la Fiscalía del Estado.
Las sospechas contra el edil panista surgieron por la cruzada que su administración emprende contra la ocupación del Centro Histórico por parte de los vendedores informales y las sexotrabajadoras, quienes en los tres años del gobierno de su antecesora, se fueron extendiendo hasta prácticamente llegar al primer cuadro de la ciudad.
Eduardo Rivera es integrante de El Yunque, organización de corte ultraconservador, de extrema derecha y cuyo objetivo es, según lo definen sus propios militantes, «la instauración del reino del Cielo en la Tierra». Durante su primera gestión como alcalde de Puebla se convirtió en el gran perseguidor de todo a lo que su parecer fuera indecente: trabajadoras sexuales, miembros de la diversidad sexual, etcétera.
Pero Eduardo Rivera no sólo se deslindó por el encarcelamiento de la lideresa Lulú, sino que también hizo una delcaración lapidatoria en su cotra, al acusarla de manera implícita como madrota: «hay que decirlo puntualmente», dijo el alcalde, «hay actividades y grupos y líderes que utilizan el trabajo de las sexoservidoras como una justificación para cometer actos ilícitos».
El alcalde angelopolitano no sólo aplaudió la detención de la mujer, sino que le endilgó calificativos como abusadora y delincuente, así como pidió que para Lourdes «se llegue a las últimas consecuencias».
Escrito por: Tonatiuh Muñoz Aguilar.
















