El conflicto en Sudán ha alcanzado un nuevo nivel de horror. Más de 2,000 civiles han sido ejecutados en los últimos días en la ciudad de El Fasher, capital de Darfur del Norte, tras ser tomada por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar enfrentado al Ejército sudanés.
Entre las víctimas se encuentran al menos 460 personas, entre pacientes y personal médico, asesinadas dentro del Hospital Materno Saudí de la ciudad, según denunció la Organización Mundial de la Salud (OMS). El director general de la agencia, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó en la red social X su “profunda conmoción” por lo ocurrido y exigió el fin inmediato de los ataques contra instalaciones sanitarias.
La OMS ha documentado 185 ataques contra hospitales y centros de salud desde el inicio del conflicto hace más de dos años, con un saldo de 1,204 muertos y 416 heridos entre pacientes y trabajadores del sector.
Informes de organizaciones internacionales, así como imágenes satelitales de la Universidad de Yale (EE.UU.), muestran escenas devastadoras: civiles desarmados ejecutados, cuerpos colgados de árboles y personas atropelladas o asesinadas durante detenciones. Testimonios recabados en la zona apuntan a que muchos de estos crímenes tendrían motivaciones étnicas, además de reportarse violencia sexual sistemática contra mujeres y niñas.
La comunidad internacional ha condenado los hechos y exige garantías de acceso humanitario y protección para la población civil, mientras la crisis en Sudán continúa deteriorándose sin señales de un alto al fuego.
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