Peregrinos del municipio de Huitziltepec emprendieron su camino rumbo a la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, acompañados por una figura monumental de Juan Diego que avanza sobre una camioneta adornada con flores y arreglos religiosos.
La escultura, restaurada por el maestro Filo, destaca por la pintura guadalupana en el ayate, símbolo que guía la fe de los devotos durante todo el trayecto, pintada por él musmo.En la parte trasera del vehículo puede leerse el nombre del municipio, reafirmando el orgullo e identidad de la comunidad que participa en la peregrinación.
A lo largo del recorrido, familias completas caminan o brindan apoyo desde automóviles, mientras elevan oraciones y cánticos para agradecer favores recibidos y pedir salud y bienestar. La imagen de gran tamaño se ha convertido en punto de referencia del contingente y ha llamado la atención de otros viajeros que se encuentran en la ruta.
Los organizadores señalaron que, además del sentido religioso, la peregrinación fortalece la unión entre habitantes de Huitziltepec y preserva una tradición que ha pasado de generación en generación.
Con entusiasmo, los fieles continúan el trayecto de la 28ava peregrinación.confiando en llegar al santuario mariano para cumplir sus promesas, llevando consigo las obras del maestro Filo como estandarte de la devoción del pueblo.

Una obra de arte que va en la peregrinación a la Basílica de Guadalupe
Esta guadalupana fue pintada por el maestro Filo, el último tlahkuilo, hace más de 10 años, para un compa caminante: el Juanjo, un reconocido peregrino guadalupano de Santa Clara Huitziltepec quien falleció hace un año y quién solía llevarla sobre su espalda.
De las 4 esquinas surgen plantas con cerros de Huitziltepec como botones de flores . En el fondo azul están escritos fragmentos del Nikan Mopohua en nahuatl. En el centro, sobre el vestido, está el glifo de Huitziltepec del que surge el de «la palabra, el canto». Un poco más arriba el símbolo más sagrado del mundo náhuatl: un Nahui-Ollin, una pequeña flor de 4 pétalos
. La mujer aquí representada no es la virgen María sino Tonantzin, Nuestra Venerada Madre, la Tierra, la madre generosa que a todos alimenta y a la que al morir regresaremos, explicó el maestro Filo.

















